Un tanto asombrado vi como se estrelló, esta fue la segunda desde hace una semama, golpeo con toda su diminuta fuerza y cayó muerta frente a mis ojos, justo en mis manos. Me sentí mal al verla, no reaccionaba no movía nada, la sujeté de una pata y solo colgó de ella, al ponerla nuevamente en la mesa se retrajo, estaba muerta. La tomé en mi mano, no sabia que hacer con aquel diminuo cadaver, abri la puerta para ponerla en la tierra, pero esto no se llama tierra, no se merecía terminar ahi en medio del camino de cientos de personas, en una arena sucia llena de químicos. Caminé un poco mas y la empujé entre un cuadradito de la reja. Vi como su cuerpo cayó en las yervas, ahi estará mejor, pronto volverá al ciclo y su vida habra tenido un sentido.
Regresé confundido, me parecía demaciado haber visto aquellas dos muertes casi kamikaze. Cuando entré a la cabina entendí, todavía habia algunas de ellas revoloteando por todo lado. En medio de la noche todo aqui dentro era brilloso, llamativo. Para aquella pequeña hada debe de haber sido demasiado, luces por todo lado, blanco todo, miles de luces parpadeantes. Demasiado para ella. Debió de haberse sentido ebria de tanta atracción, saturada hasta volverse loca. Justo cuando estuvo completamente extasiada y exausta cayo hacia mi pantalla, hacia ese ultimo rayo de luz oscura, se estrello con fuerza y murió.
sábado 16 de febrero de 2008
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